martes 12 de abril de 2011

Paideia

En la época de Platón la Paideia se encaraba desde 2 aspectos, por
un lado desde la gimnasia y por otro desde la música.
Por lo tanto, a través de la gimnasia (gymnós) se educaba, se
fortalecía el cuerpo y por medio de la música (mousiké), se hacía lo
propio con el alma.
Nuestro actual término gimnasia, como vimos, deriva del griego
gymnós, que significa "desnudo", pues era de esa manera como los
jóvenes ejercitaban sus cuerpos en lo que se llamaba palestra, un
terreno al aire libre donde se realizaban distintos tipos de
actividades: carreras, lanzamiento de disco y de jabalina, lucha,
salto en largo, etc. Además, se realizaban distintas competencias,
de las cuales los llamados Juegos Olímpicos, son los más conocidos.
Estos se celebraban en honor de Zeus y su nombre deriva del sitio
donde se realizaban, es decir, de Olimpia; y quien vencía en la
mayor cantidad de disciplinas de esta competencia, podía
considerarse ya un Hombre.
La educación en la mousiké, término del cual deriva nuestro actual
"música", se basaba en todo lo relacionado a las Musas, es decir, al
conjunto todo de las artes: literatura, canto, danza, etc.
También se desarrollaban certámenes en estas disciplinas, por
ejemplo, concursos de poesía, de obras de teatro, etc.
Los poetas eran considerados los grandes educadores del pueblo,
por lo cual, los jóvenes debían aprenderse de memoria algunos
pasajes de textos como por ejemplo, La Ilíada y La Odisea, para
poder recitarlos de memoria.
Tanto en lo que respecta a la educación gimnástica como a la
educación musical, lo que se buscaba era desarrollar la areté del
hombre, es decir, la excelencia.
Platón no está e acuerdo con continuar con este tipo de Educación.
Para él la educación debe ser integral,
donde si bien la parte intelectual va a ocupar el primer
lugar, al menos en el orden de la enseñanza, la actividad y
preparación física también es de suma importancia; debe haber una
combinación y armonía perfecta entre ambas, como ejemplo,
podemos citar el de los guerreros para quienes es muy importante
obviamente la fortaleza física, pero también lo es, o quizás lo es
aún más la fortaleza moral, el cultivo de las virtudes -en este caso
en particular, la valentía-, pues nuestro filósofo no considera que la
educación va por caminos separados, una actividad utilizada solo
para formar el cuerpo y otra, la música, para hacer lo propio con el
alma, sino que deben combinarse ambas para una educación total,
íntegra del hombre.
Fragmento del Análisis de la ALegoria de la Caverna

domingo 28 de marzo de 2010

Agustín, el Santo del Amor

"Nuestro corazón anda siempre desasosegado, hasta que te encuentre y descanse en tí".

Esta es la primera frase impactante de sus "Confesiones" y que denota el espíritu de Agustín.
De aquí en más va a poner de manifiesto todos sus sentimientos y sus pensamientos, irradiados a través de la transparencia de su corazón.
A lo largo de su libro nos va mostrando ese dolor amoroso que experimenta por haberse sentido tan alejado de Dios, pero ahora con el convencimiento de que Dios nunca estuvo lejos suyo. Toda su vida fue un peregrinar, aún sin saberlo, en busca de ese encuentro tan esperado.
Agustín muestra como compatibilizar la Filosofía y la Religión ya que no hay un abismo insondable entre ellas, como muchos sostienen. La racionalidad no debe ir teñida de un ateismo exacerbado; además, porque por más imparciales que deseemos ser, por más que se busque ser un racionalista puro, siempre cargamos con conceptos y creencias preexistentes en nuestra vida.
Es más, en Agustín encontramos al antecesor de Descartes, pues él fue el primero en sostener la teoría que mucho más tarde, desarrollaría y ampliaria este otro gran pensador, tratando de utilizar solamente la racionalidad y desprendiendose de toda creencia y de todo lo físico, para llegar a su famoso cogito.